NO TE CASES
No es que sea contrario al matrimonio como institución, es más, mi vida prácticamente ha transcurrido inmersa en él. El de mis padres y los míos. Esa experiencia me califica para afirmar con categoría que el primer año de matrimonio es dificilísimo, los demás son imposibles. El matrimonio es como una moneda de dos caras, es decir: viven juntos pero no se pueden ver. No es casual que ella llegue al matrimonio de blanco, símbolo no necesariamente de pureza, sino de felicidad, el hombre de negro, como adelantándose a un luto eterno. Cuando el cura sentencia: “¡hasta que la muerte los separe!, da ganas de preguntarle: ¿de quién? porque si se puede escoger, el novio preferiría la de ella. Pero ya es tarde. Luego del matrimonio va a suceder algo sintomático e ineludible: se van las ganas. Las de ella. La frecuencia bajará (apenas firmado el certificado de matrimonio) de dos veces por semana a uno quincenal. Con el agravante que si antes te lo pedían, ahora lo limosnearas, es más, lo ob...