ANTENAS REPETIDORAS
He llegado a pensar que defender al Perú y su futuro, no es lo importante, es solo un pretexto.
Tampoco tenemos tiempo para esas cosas.
El tiempo, nuestro tiempo, lo invertimos en un deporte más fácil y entretenido que además nos hace sentir importantes e informados:
REPETIR LO QUE ESCUCHAMOS.
Nos hemos convertido en antenas receptoras y repetidoras (no todos por supuesto) de todos los mensajes y somos bombardeados por todos los medios posibles: Tv, radios, periódicos, wasaps, Facebook, etc.
Es un hecho científicamente comprobado que, si repites o te repiten todo el día y todos los días, cualquier mensaje, lo llegas a internar en tu mente y terminas no solo creyéndolo, sino defendiéndolo como si de tu propia verdad se tratara.
De eso saben mucho los políticos, las religiones, la prensa, las industrias, los medios.
Si leo que con Castillo, el Perú se convertirá en Venezuela, no quiero.
Si me dicen que con Keyko tendremos un narco estado, tampoco lo quiero.
Igualmente si leo que Castillo es terrorista o Keyko ladrona.
O al primero le endosan los delitos (comprobados) de Cerrón o a keyko le endosan los delitos (comprobados) de su padre, son verdades de otros, juzgarlos no es mi responsabilidad, los jueces y fiscales lo podrán demostrar, no me constan, no tengo pruebas, no puedo o más bien, no debería formar mi opinión en base a esos datos que otros oportunistamente, quieren que crea.
Si me quieren asustar porque Castillo cambiará la Constitución o convocará una Asamblea Constituyente o que Keyko defiende una economía social de mercado y no he leído la Constitución, no sé qué es una Asamblea Constituyente o una economía social de mercado, pregunto ¿no sería deseable y responsable que invirtamos parte del tiempo que le dedicamos al face, wasap, Instagram, etc en averiguar de qué se trata?
Ninguna persona (cualquiera de los candidatos) hará lo que le salga del forro, así que en vez de mirar caras, revisemos planes de gobierno y defiende al que se ajusta a tus ideales y principios.
Si leemos y comprendemos sus planes de gobierno y escuchamos lo que ellos acepten o declaren, la que defenderemos será NUESTRA VERDAD, no la que otros quieren obligarnos a creer.
Si así actuáramos siempre y no solo en elecciones, hoy no tendríamos un par de candidatos que juntos apenas representan el 12% de la población y un presidente cuyo partido ha sido eliminado, con solo 2% de aprobación.
En momentos como el que estamos viviendo, es de obligación patriótica, reflexionar con seriedad y con visión de futuro, sin apasionamiento, con independencia y responsabilidad.
La historia y las generaciones futuras, nos agradecerán o demandaran.

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