EL PERRO QUE NUNCA HABLÓ

 Viajó a EEUU con la ilusión de estudiar en la mejor universidad que el dinero de su esforzado padre podría pagar.

Hizo el esfuerzo, por o menos al principio, luego, las chicas, los amigos, la vida fácil, la diversión a toda hora , lo convirtió en un vago total.
Su padre seguía enviando religiosamente todos los meses una pensión cada vez màs alta, cada vez mas insuficiente.
Sabiendo que su padre adoraba a Sansòn, su fiel perro siberiano, le escribió que había descubierto una escuela para perros que en seis meses, le enseñaban a hablar.
El padre no dudó en enviarle los $US 2,000 junto a su querida mascota, que su hijo lo malgastaba en sus inacabables juergas.
Inventó entonces que la misma escuela por el módico precio de $US 3,000 le enseñarían a leer, el padre pensó que en su vejez y considerando su miopía seria su querido Sansón quien le leería las últimas noticias.
Al cabo de un año decide regresar, pero al no saber cómo explicar que Sansòn ni leía y menos hablaba, decidió regalarlo.
Al verlo llegar su padre emocionado preguntó por Sansòn, su hijo le explicó: papá es increíble lo que aprendió tu perro, todo el día se la pasaba leyendo, pero cuando empezò a hablar supe que te iba a meter en problemas, se la pasò contándome de todas las mujeres que habías tenido y que venía dispuesto a contárselo a mi mamà.
Asì que obligado por el amor que te tengo, tuve que decidir entre tu felicidad y el perro, por supuesto te preferí a tì.
¿Què hiciste hijo?
¡Tuve que eliminarlo papà, tu matrimonio estaba en juego!
El padre emocionado lo abrazó y le dijo:
GRACIAS, GRACIAS HIJO....¡TE DEBO UNA!

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