GUILLERMO "FINO" LAUREANO
Apenas enterado que se había contagiado y que las manifestaciones del virus habían escalado rápidamente, traté en lo posible de mantenerme informado, aunque sumergido; aún sin saber de su gravedad; en un pesimismo casi crónico por tantas malas noticias y la fatídica idea que se ha instalado en mi mente y corazón:
las buenas personas se están yendo.
Porque Fino, era esencialmente una persona buena, en toda su extensión.
Los Laureano vivían al frente de mi casa en la cdra. 7 de Bolognesi, en Magdalena, su padre Don Martin, era el viejo peluquero aprista del barrio, sus hermanos: Manuel ”Papi”, el mayor, hábil aunque eléctrico pelotero, le seguía Chabelita, amiga muy cercana de mis hermanas quien falleciera muy joven, luego Pedro, el gran arquero de Yungay, siendo los últimos los mellizos Fino y Miguel.
Con Pedro, Fino y Miguel coincidimos sin proponernos en CJM (Club Juvenil Magdalena) el emblemático cincuentenario club parroquial que Pedro ayudara a fundar donde junto con Fino eran los guitarristas oficiales.
Mamá siempre recuerda que en su vida tuvo dos grandes amigas la querida Sra. Vicenta, madre de José Luis Chiesa (extraordinario cantante y guitarrista) y “la mamá de los mellizos” la Sra. Olinda, con ellas paseaba del brazo por Magdalena y especialmente y en forma incansable las calles de nuestra casas, en Jr. Salaverry primero y luego en Jr. Bolognesi.
Por esa amistad con mi madre, la Sra Olinda me pidió les enseñe a escribir y leer a sus mellizos, fue una experiencia aleccionadora, afianzó mi pasión por la lectura (obligado para enseñarles) y mi amistad con ellos escaló al peldaño del afecto casi paternal.
Fino, fue un líder natural, aunque singular: hablaba poco.
En el equipo de fútbol de Yungay destacó como un elegante y técnico defensa central que en pleno juego se proyectaba como un talentoso medio campista.
Jamás criticó a sus compañeros, si tenía que corregir algo, lo decía casi al oído y cuidándose de no lastimar, sino más bien de alentar.
En el CJM fue el amigo por excelencia, no exagero si digo que la mayoría lo tenía como su mejor amigo.
Como profesional fue exitoso pero humanitario, le gustaba enseñar más que ordenar. Formó una linda familia con hijos que heredaron sus valores y talentos y son también buenas personas.
Porque Fino, era esencialmente una persona buena, en toda su extensión.
No necesito decir lo profundamente afectado que me encuentro por su impronta e irreparable partida, con seguridad su madrecita, sus hermanos, sus hijos, su familia, sus colaboradores, su barrio Yungay, el CJM, sus amigos en general, todos aquellos que lo hayan conocido, sufren la honda ausencia de una gran persona.
Porque Fino, era esencialmente una persona buena, en toda su extensión.
QEPD



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