TEDDY DALE A UN AÑO DESU PARTIDA

Nació en Magdalena, aquí pasó su niñez y juventud, pelotero como cualquier magdalenense que se respete, llegó a jugar en las inferiores de Universitario de Deportes.
Si hay algo que nunca dejó de hacer, es estudiar y viajar por el mundo.
Y lo hacía a conciencia, era nuestro Google obligado a quien le consultábamos de todo.
Otro rasgo indesligable de su personalidad, era su bondad.
Su generosidad era inspiradora.
Su afán de compartir era su doctrina.
Su palabra de consuelo y aliento, su naturaleza.
Las navidades, como sus cumpleaños lo celebrábamos; invariablemente; en algún alejado lugar previamente coordinado, entregando alegría, amor y regalos a los niños y familia en general, que en número cada más creciente lo esperaban, en una caravana impresionante que él mismo se preocupaba en preparar hasta en los mínimos detalles.
Le dolía las desigualdades lo mismo que la corrupción, fue así que decidimos crear nuestro propio partido político, con la seguridad que teníamos como líder a una persona intachable, que no sabía mentir, dispuesto a sacrificar su tranquila vida de exitoso empresario internacional, por la turbulencia desconocida y traicionera de la política.
Una mañana, le propuse el nombre del partido: DALE PERÚ.
Me costó trabajo convencerlo, su humildad no le permitía ver su apellido como un logo.
Le dije que así como existía un ARRIBA PERÚ, un CONTIGO PERÚ, era necesario un grito de arenga, que entusiasme a los electores y que ese debería ser el espíritu del partido.
No le dije que la verdadera razón era que yo también quería un Perú diferente, solidario, con educación y justicia, libre de corrupción, valores que él encarnaba.
No me duele que se haya ido, estoy seguro que está en un lugar mejor del que le tocó nacer, me angustia a diario, que como país hayamos perdido la oportunidad histórica de tener como Presidente a una persona superior y diferente en amor por su país, generosidad con su gente, honestidad inquebrantable, conocimientos universales y reconocimiento internacional.
Siempre sereno, sin odios ni rencores, ni cuando su vida, nuestras vidas, estuvieron en peligro inminente por sus elevadas responsabilidades fuera del país.
Ser su amigo, caminar a su lado, viajar con él, compartir proyectos, conversador infatigable, ser depositario de excepción de sus sueños, de su incontenible capacidad de generar ideas y planes, de sus brillantes exposiciones, de su aurea de liderazgo con buenas formas, de su eterna preocupación por los demás, ha sido un regalo que nunca terminaré de agradecer.

¡GRACIAS TEDDY! 

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